
También en El Huecú (Neuquén), Puerto Madrin (Chubut), Ingeniero Huergo (Río Negro), Rojas (Buenos Aires) y Rosario (Santa Fe), se lograron cambios destinados a desplazar a Julio Argentino Roca de su cómodo lugar de honor.
Propuestas similares recorren todo el país. De esta forma en Vicente López (Buenos Aires), Esquel (Trelew), Comodoro Rivadavia (Chubut), Río Cuarto (Córdoba), Rawson (Chubut), General Roca (Río Negro), Lomas de Zamora (Buenos Aires), entre otros, se trabaja con la pretensión de reemplazar nombres de calles, escuelas, plazas o monumentos que honren al general.
Evidentemente, el de la ciudad de San Francisco no es un caso aislado. Y quienes corren detrás de este deseo de justicia histórica no son pocos. Como alguna vez dijo el compañero Paulo Tissoco desde Concordia “San Francisco también se merece tener una vergüenza menos” y tras esa aspiración van los más de quinientos sanfrancisqueños que con su firma han aprobado la propuesta que en abril promovió Somos Viento y que hoy ya ha trascendido el portón del espacio cultural de Juan de Garay y Brasil, siendo parte de interesantes debates a nivel social, en instituciones educativas, en medios locales.
Este mes las diputadas Cecilia Merchán y Victoria Donda, y el diputado Ariel Basteiro se contactaron con la organización para expresar su adhesión al proyecto de cambio de nombre del Bv. Roca.
Además, desde su gestación el proyecto sanfrancisqueño estuvo apoyado incondicionalmente por el historiador Osvaldo Bayer. Así también, por organizaciones locales como la comisión “Memoria, Verdad y Justicia“, el Círculo Sindical de
En el mismo sentido organizaciones como el “Movimiento Nacional de Murgas”, el espacio cultural “Bataclanas”, de Córdoba; se hacen eco de la propuesta. Y de igual manera el cantautor rosarino Adrián Abonizzio, habría adherido sin dudarlo al proyecto, en su reciente visita a la ciudad de San Francisco.
El cambio de nombre del Bv. Roca por el de Pueblos Originarios en San Francisco es entonces una ambición de justicia que aglutina a no tan pocos, y que mueve a un numeroso grupo a ir principalmente en busca de la toma de conciencia por parte de los vecinos, de las vergonzosas acciones de las que Roca fue responsable durante la mal llamada “Campaña del Desierto”. Desapariciones, muertes, esclavitud, culturas amputadas, madres cruelmente separadas de sus hijos, pueblos caminando cientos de kilómetros a la muerte, otros condenados a la marginalidad y un largo y lamentable etcétera que posiciona a Roca como un genocida frente a lo que él mismo denominó: una “campaña de limpieza”, frase que medio siglo después volverían a utilizar los nazis.
Mientras el proyecto da sus primeros pasos, firmes y convencidos, la historia sueña con una reparación, por los pueblos olvidados ayer y olvidados hoy. Por ellos y por todos.
Por: Somos Viento